Muy interesante el editorial de La Comarca de hoy, sobre nuestro trabajo en Madrid en defensa de los intereses de Aragón:
El territorio aragonés no se negocia
El transporte rural no puede desaparecer desde un despacho en Madrid
La defensa del medio rural se ha convertido en una línea divisoria dentro de la coalición Sumar, y Chunta Aragonesista (CHA), y su diputado Jorge Pueyo, lo están queriendo constatar. Las últimas decisiones políticas en el Congreso han puesto a prueba la coherencia del espacio progresista, y CHA, a través de su diputado, ha respondido con claridad virando en sus posiciones en las que queda manifiesto que Aragón no es moneda de cambio.
La Ley de Movilidad Sostenible, tal como fue presentada por el Gobierno, suponía un golpe para decenas de municipios aragoneses. Más de 150 paradas de autobús estaban en riesgo, 54 de ellas en la provincia de Teruel. Gracias a las enmiendas de Pueyo, la ley fue modificada para impedir la eliminación de servicios sin alternativa y exigir coordinación con las autonomías. No fue una corrección técnica, sino una victoria política: el transporte rural no puede desaparecer desde un despacho en Madrid.
A esta batalla se suma la reivindicación por la A 68 y otras carreteras de Aragón. Mientras el Gobierno central sigue sin ejecutar una infraestructura clave para la vertebración del Bajo Aragón, CHA ha intensificado la presión. No se trata solo de una autovía, sino de la promesa incumplida de conectar el territorio interior con el resto del país en condiciones de igualdad.
Las tensiones con Sumar no han tardado en emerger. En julio, Jorge Pueyo rompió la disciplina de voto y se posicionó en contra del real decreto «antiapagones», argumentando que no atendía las necesidades energéticas del medio rural. Días después, reclamó elecciones si no se lograban aprobar los Presupuestos Generales, desmarcándose del resto del grupo. Estas decisiones reflejan una posición cada vez más autónoma dentro de la coalición. CHA no está dispuesta a diluir su voz en una mayoría que, con frecuencia, olvida que la España despoblada no es un concepto, sino un lugar habitado y vivo.
Pero la defensa del medio rural no puede quedar en manos de una sola voz. Por muy firme que sea la posición de CHA, lo que está en juego requiere unidad política más allá de los matices ideológicos. Aragón necesita que todos sus representantes en el Congreso —sean del partido que sean— actúen con la misma determinación cuando se trata de infraestructuras, transporte o servicios básicos en nuestros pueblos.
La fragmentación debilita la capacidad de presión, y es el territorio el que lo paga. Debe haber un consenso en lo local y también en Madrid. Porque el futuro del territorio no se defiende con gestos aislados, sino con una voz aragonesa fuerte, cohesionada y comprometida con puntos en común.
En este sentido, urgen avances en la financiación diferenciada, o las ayudas al funcionamiento. Cómo se argumente y vote en los próximos PGE mostrará la coherencia real de nuestros responsables políticos.