
Ayer me reuní con una representación de la asociación aragonesa de afectados por la covid persistente Long Covid Aragón: la presidenta Delphine Crespo, la secretaria Pilar Yagüe y la vocal de la Junta Dra. Nerea Montes. Ha sido una primera toma de contacto en la que nos han dado a conocer la realidad cotidiana de las personas enfermas de covid persistente, esto es, un complejo sintomático multiorgánico que afecta a aquellos pacientes que han padecido la Covid-19 y que permanecen con sintomatología una vez pasada la fase aguda de la enfermedad. Además de los numerosos síntomas (unos 200, aunque de media cada paciente suele sufrir unos 36), el más de un millón de pacientes en todo el Estado (entre el 10 y el 15% del total de infectados) sufren el negacionismo de algunos médicos y el dispar tratamiento que ofrecen las distintas comunidades autónomas. Por eso, hay que abordar su problemática desde la administración estatal, para lo que hemos ofrecido nuestra colaboración con la intención de conseguir lo que vienen reclamando desde Long Covid: la visibilidad, la divulgación y el reconocimiento de la covid persistente como enfermedad, así como la atención multidisciplinar necesaria para equiparar el tratamiento que reciban todos los pacientes independientemente de su lugar de residencia.