Sinceramente los pueblos estamos hartos de que desde Madrid se nos pretenda dar lecciones y condicionar nuestro futuro sin conocer la realidad rural, la realidad de los pueblos. La realidad rural no es que seamos unos paletos ni tampoco lo idílico de una casita con huerto y gallinas. La realidad rural es que no hay autobuses y la gente se mata en las carreteras, no hay trenes (como en Monzón a Lleida o como en el valle del Jalón), no hay sanidad y educación dignas, ni transporte a esos hospitales y escuelas. Es decir, queremos servicios mínimos a 30 minutos. Y además, hay grandes dificultades, especialmente para los jóvenes, de acceso a una vivienda digna. Por eso, es la hora de un gran Pacto de Estado por el mundo rural vivo.