Hablamos de cómo personas en prisión pueden hacer cultura y pueden volar a través del cine, con motivo del debate de la Proposición no de Ley relativa al reconocimiento e impulso al ‘Daroca and Prisión Fest’. (PSOE) (Comisión de Cultura, 15/10/2024).
El señor PUEYO SANZ: Señorías, en las últimas décadas hemos visto cómo han proliferado por todo el mundo rural una serie de festivales de cine que al final lo que hacen es apoyar la cultura allí donde muchas veces no llega, allí donde muchas veces el mercado no apoya, como pasa con otros muchos servicios, y que permite precisamente eso: que esos municipios con baja densidad demográfica, que esas comarcas de Aragón donde no llegan servicios esenciales también al final puedan tener esas actividades culturales. Estos pequeños festivales han hecho que se puedan acercar -como dice el pacto de Estado de treinta minutos, que espero que cumplamos en algún momento con el Partido Socialista- esta serie de festivales a menos de treinta minutos, a que haya actividades culturales por todo el territorio. Han permitido que los vecinos puedan tener ese acceso a la cultura e incluso también han ayudado a conformar esta conciencia de comunidad haciendo partícipes a todos aquellos miembros que tienen capacidad también de reinserción, que son humanos y que este humanismo al final sea plural y que se desarrolle por todos los lugares, independientemente de las personas.
En Aragón hay muchos festivales rurales, incluso como el conocido La muestra de cine más pequeña del mundo, que es el que se celebra en Ascaso, en el Sobrarbe, un núcleo de seis casas donde se proyectan en verano esas muestras cinematográficas y que también es un ejemplo. Pero sin duda el festival más peculiar, distinto también, es este festival de cine de Daroca. Se trata de un municipio de unos 2000 habitantes, alejado de la nueva autovía, que vive esa realidad del mundo rural aragonés y que también está sometido al desafío demográfico, que algunos llamamos desafío rural. Lo que lo hace singular es precisamente este papel activo del propio centro penitenciario de Daroca en este festival. De hecho, nació en el año 2012 a partir de un taller de cine que se iba desarrollando en el propio centro penitenciario. Es rehumanizar el sistema penitenciario, es creer en la reinserción real de la gente, es saber que son personas con capacidad humana de trasladar todas sus inquietudes, esa vocación de libertad, ese humanismo puro que al final es el que nos traslada durante todos los años.
Vemos cómo hay una gran panoplia de personas que trabajan en ese jurado de premios del público; vemos que se publican en todos los portales de Internet; que estábamos hablando ya de 1006 cortometrajes. Para la fase final había cincuenta países de cinco continentes y fueron seleccionados ochenta y cuatro cortometrajes, procediendo de diecinueve países, trabajos algunos de ellos seleccionados en premios internacionales y que, además, cuentan con rostros españoles como Charo López, Javier Bardem, José Sacristán y otros muchos. El público internauta, además de disfrutar de todas estas obras en abierto, ha tenido también la oportunidad de votar esas películas favoritas, decidir los dos premios del público a mejores cortometrajes de ficción y documental, así como a los galardonados en las categorías de premio joven para menores de 21 años y premio centros penitenciarios. El pasado 8 de octubre se dieron a conocer los finalistas seleccionados dentro de esta sección oficial. Ya tenemos ganas de ver cuáles son los premiados.
Por lo que tiene una especial relevancia este peculiar festival es por tejer esas sinergias entre los vecinos de Daroca y los internos de la cárcel; tejer complicidades entre las instituciones y las empresas de la zona; contribuir a dotar de vida cultural a este municipio, tanto dentro de los muros de la prisión como fuera. Por eso merece, y creo que en este caso más que nunca, ese apoyo y ese reconocimiento por este Parlamento, también por el Ministerio de Cultura y por toda la sociedad. Por ello, vamos a votar a favor de esta iniciativa. Por la humanidad, por creer en la reinserción, por todas las personas internas en ese centro penitenciario y en todos los centros penitenciarios del mundo.
Muitas gracias.